sábado, 29 de septiembre de 2018

MEDIO ORIENTE. (Árabes y judíos)


Para Jorge García Usta (A su memoria) 

“Oye a tu padre, / oye Manzur, el fuego que divide estos 
orígenes. / Rauf, anda, hay otro mundo / al fondo de ese mar 
opulento, / montañas que se derraman, / cielos sangrados 
por los augures del holgorio,/ tierras donde ya no cabe 
más soledad”. 
Jorge García Usta. 

Mijito:
Acomodé tres continentes en la maleta. Serán nuestras credenciales al llegar al Caribe. No olvides lavarte. No olvides llevar las colinas, el fuego, los cedros, los caballos, la arena y a dios.

Allá será otra la guerra. Otro el combate. Otro el olor de los guerreros. Las ventanas y la luna pueden ser las mismas, pero en ellas verás otros bosques, derrocharás otras nubes, otros asombros.

Como esa tierra dicen que vibra, presta atención a sus cantos, detállalos. En ese tuétano tienen ellos su alma. Apóyate allí para responderles.
Con el tiempo entrarás en su arcilla y siempre atinarás.

¿Elegimos o fuimos elegidos por aquellas aguas? Nunca lo sabremos, pero ya no vale retroceder. Solo un puente de cartas llevará y traerá el latido, para no olvidarnos de como criar nuestras criaturas.

Mijito:
Ojo a la maleta. Nútrela de mercaderías, de géneros y chucherías para la curiosidad de las mujeres. Todo eso será el plante. Apenas llegues: enséñaselas, propónselas bien barato, fíalas. Centavo a centavo haremos prestancia.

Al amanecer de todos los santos días, palpa tu herida. Para que recuerdes que no estarás desocupado. Que eres un animal hecho para llegar rendido al atardecer. Pero con energías para alabar y agradecer a dios y para que tu sangre abra los labios y encaje en ellos la mejor caricia.

Mijito:

Acomoda los dátiles, el couscous, el sésamo, el yogur y el tahine. Todo eso hace parte de la casa de dios. Allí, está la patria, el más sincero amor. Todo eso alejará la soledad y traerá la buenaventura. No rechaces el condumio de allá y al mote de queso déjele caer la berenjena para que hagas las paces con la vecindad.

Cuando llegue la hora, en ese despertar al otro lado del mar, mira que cada hueso tuyo se disponga a un prolongado duelo. Para que lleves atada a la patria como el dibujo de un tatuaje. Escupe de una vez el escorpión que te atraganta.
Párate firme. Disponte a amansar tu sangre y templa tus manos y también tus pies.

Jaime Arturo Martínez Salgado. 

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