Hace un tiempo se escuchó hablar sobre dos personas,
Sobre dos seres humanos que en el terreno del sexo se portaban de una forma distinta.
Ella: Lucía muy bonita con su cara tierna,
Acompañada de una linda y enorme sonrisa.
Y cuando quería expresar lo que sentía por los hombres
Los maullidos y ronroneos que emitía su boca no se hacían esperar.
El: Mostraba un físico impresionante,
Era fuerte y muy guapo.
La forma de conquistar a las mujeres era con palabras dulces al oído,
Y con tiernos rugidos.
El día menos pensado se encontraron y al mirarse la sangre hervía,
Ambos se maravillaron de los encantos y atuendos que llevaban.
Las respiraciones comenzaban a agitarse y aseguraron que la luna se estremecería.
Una noche de verano la gata le envió la siguiente nota al león.
Mi querido y nuevo amiguito.
Quiero que sepas que me dio mucho gusto conocerte, sentir esa mirada que me invitó a escribirte y a pecar.
Estoy contenta por conocer otro tipo de animales. ¡Ya estoy harta de los ratones!
De esos que solo buscan ternura, de esos que solo endulzan el alma hasta empalagar.
Yo busco la mínima ternura para después ser salvaje,
Portarme mal contigo,
Sin importar las altas horas de la noche.
Prometo complacerte, cumplir tus fantasías y obedecer todas tus órdenes.
Te escribe con cariño tu amiga la gata.
Llegó el día en el que se encontraron y mientras fue cayendo la noche éstos se vieron en un gran tejado.
El disfrutó de su cuerpo, de sus besos y de sus caricias que se convirtieron en rasguños.
Y ella disfrutó de su cuerpo, de su fuerza y de esas mágicas piruetas en su gran escondite.
Desde entonces ellos juegan a amarse, los rugidos y ronroneos noche a noche son más fuertes y la pasión es más intensa.
Mitzi Yadira Parra Ampudia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario