viernes, 7 de septiembre de 2018
LA CASA DEL POETA
En la casa del poeta
se oye al silencio,
vino desde lejanos vientos
contando una vida desconocida.
En la casa del poeta
las paredes respiran
por rostros que olvidaron los ojos,
hablan por bocas
cuyas lenguas tenían alas.
En la casa del poeta
la luz es de velas,
velas que se miran
en cientos de espejos.
La luna sólo se asoma,
de vez en cuando,
a dar un sorbito de magia,
sin apenas levantar sombras.
En la casa del poeta
la sangre es vino rojo,
los sueños son borracheras,
leves como tímidos susurros.
No sabe el poeta
dónde su alma se queda,
libertina y traviesa,
capaz de encantar a serpientes.
Habla con notas que se alejan
dejando suaves estelas,
respira sólo
cuando el viento se acerca,
y palpita su pecho
como un viejo reloj de cuerda.
Nunca cierra la puerta,
siempre sus ventanas abiertas...
¿a quién espera el poeta?,
se pregunta quién pasa
junto a su blanca puerta...
¿a quién espera?
JOSÉ MANUEL BARELLO
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