LAS PLUMAS QUE CUBREN
LA ESPALDA DEL POETA,
SE PARECEN A LA ESPUMA QUE SE DESLIZÓ
POR LA NOCHE DE LA HOJA.
MOHAMED AHMED BENNIS
En esa hora de quimeras;
Un templo sagrado de tristeza,
recibe como holocausto
el duelo que ciñe mi alma,
por no poder absorber
ese divino bálsamo
que la hoja escancia,
de no poder encontrar
aquella esquina del tiempo
donde florece su savia.
El deseo se me funde
en la punta de mis dedos,
y, vestido de sol;
me unge con promesas de viento...
Me rendí
a los pies de los poetas,
a su antología de misterios.
Si no puedo ser espuma,
que se crece
haciéndose universo;
la seguiré como a brújula,
me ensamblaré en sus espaldas,
invocando a sus huellas;
perder la cordura,
y vestir de gala mis miedos.
Sellando un pacto de vida
en las entrañas de un verso.
Carmela Linares
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