sábado, 8 de septiembre de 2018

CRUEL SOLEDAD.


Sin un amor que le haga compañía,
parecía que a nadie tenía,
solo en aquella gran casa estaba,
nadie nunca lo visitaba,
la casa lucía descuidada,
las flores se habían secado,
solo los árboles habían sobrevivido,
en su habitación como encuartelado,
pasaba sus días encerrado,
tangos de Gardel escuchando,
ajeno a lo que pasaba a su alrededor,
recordando tal vez un amor
lo embargaba los recuerdos,
de tiempos mejores, más felices,
donde usó sus encantos
para atraer a las más bellas mujeres,
tal vez por una traición había decido
quedarse aislado del mundo,
esa mañana un olor fétido lo invadía todo,
inspeccionaba el lugar la policía
y se escuchaba la sirena de la ambulancia,
esto a todos había despertado
mientras ya corría la noticia,
aquel ser habría fallecido,
ya no pertenecía a este mundo,
un grupo de curiosos de él se despedía.

Victoria Baltazar -Perú-

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