lunes, 10 de abril de 2017

Y ENTONCES SE DESNUDÓ


"Y entonces se desnudó,
en aquel clarear que llovía.
En aquella distancia impía,
dónde nacen el tú y el yo.
Dobló sus finas ropas,
con su mirar que sonreía.
Desnudez su piel lucía,
la vela también tembló
Sonrió con la inocencia,
que su cuerpo de seda exhibía.
Se cruzaron su mirada y la mía,
y el beso fue de olor.
Estalló como el color,
que en el día es algarabía.
Cuando tras la cortina de la amanecida,
las siluetas son dibujos, sombras y pasión.
Se recogió la madurez,
en aquel abrazo que se compartía.
En aquel tocarse de ambrosía,
de unas bocas sin pudor.
La vela en la mesa ardía,
con su crepitar sinuoso.
Incienso de aroma exótico,
y en las manos el calor.
Tomamos delicadeza,
en sorbos de suspiros.
Destilamos dulce vino,
de luna y amanecer.
Reímos como niños,
en su juego desbocado.
Jugamos en alado,
con caprichos de sentir.
Y expusimos al silencio,
las figuras descocadas,
de unas almas enamoradas,
dibujándose con el corazón.
Y entonces se desnudó
en aquel clarear que llovía.
Bajo una luna que nacía,
y que en su abrazo, se nos llevó."

Del libro Poemas desde el porche de Emilio Juan Gilabert Fernandez 

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