Aquel temblor del muslo
y tu diminuta mano
rozado por la yema de tus dedos,
son el mejor recuerdo de un día
conocido sin prisas
de unos amigos tímidos.
Fue una tarde llena de palabras
de decirnos, !cuánto nos queremos!
olvidándonos de todo,
solamente estando tú y yo.
Y tú con tu mirada extravagante
manera especial de quererme,
jugando a ser el mejor amante
a media luz,
me abrazastes y acariciastes
pidiéndome mi amor,
acariciándote con dulzor.
Y... embriagados por la pasión
nos besamos suavemente,
éxtasis de cupido en nuestro
corazón.
Aquel, temblor de mi muslo,
acontecido por tu amor,
quedó grabado en mi corazón
diciéndome...
¡cuánto te quiero y amo
palabras de un
hombre enamorado!
MARINA PERALTA ORTIZ -GRANADA-
No hay comentarios:
Publicar un comentario