Te puedes quedar sin mí,
yo te prometo el placebo del silencio
sin la voz que calla mi tristeza
hasta encontrar ya sin remedio el sendero
de tu sueño pervertido en el último recuerdo...
Cuando dejaste que posara en el secreto
de tus labios el rastro de mi último suspiro,
no me queda más que redimir mi suerte
a la humillación de quedarme sin tus besos,
sed en la mentira de un sabor a despedida...
Sin querer fuiste mi otoño en primavera
y renovaste los vergeles de tu risa con la sombra
despiadada de los abriles sin rosas, sin retoños,
sin espinas que resguarden tu pureza ni protejan
la única lluvia que se bebió mi entraña...
Yo no sé si te amé más en el despojo
de las ruinas del engaño, o por quererte tanto
me volví sensible a las mieles del dolor que cada día
me reviven en los sueños tu implacable risa,
tu simiente pura, rompiéndome la piel, desgarrándome
la vida al tenerte, aunque solo sea en mi recuerdo...
Ricardo Flores Joya
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