Me gusta la tierra áspera
que huele a leña vieja,
secada por un sol maldito
donde no existe el verde
y todo es color de tierra;
desde el siena tostado,
al marrón más oscuro,
pasando por un rojo,
terracota calcinada.
Y ahí junto al camino,
polvoriento y sin asfalto,
los algarrobos se clavan,
entre las piedras viejas.
Tierras de julio y agosto,
resecas y yermas...
donde todo se va muriendo,
y ya casi nada va naciendo.
Almendros lejanos, perdidos,
diseminados, preñados,
de almendras creciendo.
Y más allá, alguna higuera,
de retorcidos troncos
y generosas brevas
que van apuntando dulzuras,
bajo sus exuberantes hojas.
!El campo de Ibiza!
con aroma de tomillo,
de romero y de jaras.
Donde cantan las cigarras
y el sol lo calcina todo,
poco a poco lentamente,
adueñándose del campo
Un destello en el cielo
El sol, los ojos cegados
cerrados deslumbrados,
al mirar hacia arriba...
Y al abrirlos de golpe...
La tierra áspera y yerma,
secada por un sol maldito.
La belleza diferente y salvaje
de este entorno en el campo.
MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-
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