Me desconcertó la noticia de tu muerte.
Seguiste fiel a tu promesa contraída
con el tiempo y sobreviviste.
He pensado a veces
que tu desaparición era beneficiosa
pero hoy me reconforta el alma
poder pasear de nuevo por tu calle
y sentarme plácido
de nuevo ante un café
encendiendo un cigarrillo continuo
con la mesa de los fantasmas
sin ocupar por ninguna silueta humana,
reservada para ellos en el tiempo
bajo la exclusividad de lo eterno.
Del libro En pie de tregua de DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-
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