La noche nos envolvió
cubriéndose de sombras.
La luna puso la luz
y tu presencia
creó la magia.
Brilló el universo,
la luna, las estrellas,
tus ojos y el firmamento,
hasta Dios brilló
en su posibilidad
de mirarme tu.
Se hace eco mi alma,
en la profundidades
de tu voz
me colma,
me amansa,
me empuja
y me eleva.
En el tránsito de voz,
donde soy pasajera
de tus sonidos,
en el laberinto
de mis oídos
me susurras …
TE AMO.
Y haces callar
a la mía.
ETERNA SOLEDAD
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