Dialoga con espíritu sereno
con hermano, foráneo o enemigo;
aun el extraño devendrá tu amigo
si el tono es manso, y el asunto ameno.
Provoca el grito turbación, es trueno
que aturde y desorienta, es desabrigo;
hablar a voces es jurar castigo,
coacción, amenaza, dar veneno.
Carece de equidad quien patalea,
y en el razonamiento que plantea,
hay menos sutileza que presión.
Dialoga sin apremio, compañero;
la amistad no transita por sendero
de altanería o intimidación.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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