sábado, 21 de diciembre de 2013

NO QUIERO QUE AMANEZCA


Los azules como infantes se adormecen,
el verde perece,
la tierra es una sombra que la luna mece,
de la paleta taciturna asciende hiriente y triste,
el negro tiznado que a su paso envuelve
todo aquello, lo que el día viste.

El telón de los eternos se levanta,
la lechuza canta,
y en sus trincheras la luna amamanta
las guerreras criaturas que dominan mis dominios,
que se vuelven más yo mismo que mi propia garganta,
los versos, mi nocturno martirio.

Como ejército dispuesto y presuroso en avanzada,
se disponen las palabras,
inconfesas, receladas, turbulentas, delicadas,
palabras, soldados agazapados en las estrellas
aguardando la orden que comience la batalla
y disparen a mi pecho que allí se encuentra ella.

Que disparen un te quiero,
que disparen que no quiero,
que no quiero que amanezca,
que no quiero que amanezca.

GUSTAVO GONZÁLEZ -Valladolid-

No hay comentarios:

Publicar un comentario