Hay contagios como baldíos olvidados
nadie los ha regado nunca
y sin embargo
en ellos creció la grava de los testigos.
Por simple que resulte
así es el juego
y se sabe del sol tiznado por dos mil lanzas
de cielos rojos y azules
de labios con derecho a resumirse,
por simple que resulte
así es el juego
y se sabe vida y noche
linterna de la noche aparecida en la ventana
vida tatuada en copas de vino agrio
zumo del mundo vuelto tamiz
de la tierra y su olor a temporal
vida y noche desmigadas
brasa ámbar
nada más fuerte y frágil
que esas sábanas bordadas en sangre
que cubren y levantan
el contagio del testigo.-
Conrado Yasenza
Publicado en la revista Molino Rojo y Fernet
Poema publicado en la revista Azahar nº 139
Hace 2 horas
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