II
Tres veces caí en peligro de ahogarme. Pensé dormir,
/ amor, sin ti
Macho pardo palpito con mi viejo violín entre las uñas,
/ sin ti, dulce dormida
Por ello deberás poner las cenizas lejos de nosotros.
/Vanidad de vanidades
Orgullo invadido de puños que buscan su pecho para
/ decir sólo yo, a plena vista
de los débiles y de los que acudan a embellecer las
/hortalizas del verdugo
Y los desechos.
En todos los espejos del mundo, en cada ojo náufrago,
ya seco a fuerza de odio y olvido, los desechos silentes,
/ luengos
aferrados como las bestias ateridas al aire que viene de
/ las llamas,
Quién niega que, aun con sus dóciles empuñaduras de
/plata,
sean hijos precoces de nuestra propia agonía? La hora
/lo es todo.
Será mejor que con tu voz de miel y música nos digas:
"Oh niños aterrados ante las campanas! Oh pequeños
/prófugos
de un infierno mejor! No me molesta la magnífica
/broma de la muerte.
No temáis por esta que os amó hasta ahogarse. Que os
/corrompió
la sangre mordida y se sintió aliviada por vuestra
/pequeña depravación,
pero que os amó hasta como para que se tomase en
/cuenta en una página
trémula y extranjera, niños hartos de todo,
a mis imágenes y semejanzas!"
Porque yo, lejos de los desechos, te rezaré sin oír la
/despedida:
"Pues eres bella, bella, más que el aroma del mar para
/los ciegos que tiemblan
en nuestro lecho agonizan cuatrocientas palomas de
/agua,
diálogo de las germinaciones, bella, y todos los años
/dándonos su prisa.
Nadie llame con piedras a nuestra puerta. Sólo a quien
traiga miel
de campánulas y menta, y venda de hojas fuerte en los
/ojos,
le será dado tocarnos la piel de amar y desearnos el
/reinicio de la dulce locura."
ROQUE DALTON -El Salvador-
Publicado en la revista Fuegos de Sur
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