¿En dónde estabas, di? ¿Qué hacías cuando
bajé a las calles que acumulan noches
e historias mal contadas sobre ti
en busca del amor y de otros cuerpos
que llevarme a la boca y a otras partes,
aquel año, cuando en mi adolescencia
aún no había cumplido los catorce
y empezaba a ser tarde para amar?
Hoy doy las gracias al destino ingrato
por estar junto a mí, de igual a igual,
por apoyar su brazo sobre el mío,
largamente. Quiero decir los besos,
tantos besos, que di para contarlos
y, sin embargo, di para olvidarte.
Alejandro Lérida Hormigo
Publicado en la revista LetrasTRL 58
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