No puedo dormir
las horas llenas de dolor
que no logro gritar.
No aguanto la piel
con uñas de acero
que ahoga mis sentidos.
No tengo tu respiración,
solo las manos roedoras
de huesos sin sal.
No puedo silenciar
al silencio muerto
en mis oídos.
Marcela Sandra García Ferré -Argentina-
Publicado en la revista Palabras Diversas
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