Desde que te conocí, supe que serías mía, como el alba de mis días.
Dueña de mis metáforas ardientes que buscas el amor, yo quiero tenerte
y convertirme en una dulce sombra, callado mi verbo de ¡tanto amarte!.
Beberé la vida de tu tibio aliento, cuando me entregues tu alma.
Tu amor a distancia me desespera, en aquel ayer donde mi cuerpo ardía
cuando temblabas de gozo en mis brazos, entre caricias, versos y poesía.
Amor, te extraño desde las raíces del sol hasta los senos de la luna.
Siento la tibia presencia de tu aroma y tu esencia, de cuando te tuve mía
y el recuerdo de tus manos temblorosas sobre mi piel en tamaña algarabía.
Mis versos son sólo resabios tristes de dolor y ausencias.
Escribiré mi poesía sobre las curvas de tu cuerpo, mujer de mis sueños
cuando regreses a mí, en esta cruel pesadilla de mis esperas sin tiempos.
Las flores se mueren sin pétalos en la brisa, cuando tú no estás.
Quiero vivir contigo las ilusiones perdidas, entre ardientes noches y días
y volver a sentir las pasiones entre mis versos de amor, cantos y armonías.
Cuando regreses, volveré a ser por ti un fulgor de versos y poemas.
Voy a desterrar el fantasma de tu ausencia olvidando todo el amor perdido
cuando ame y abrace hasta tu sombra y el consuelo y silencio, sean olvido.
Y todo será como el día que te conocí.
Y volveré a amarte, desde el alba de mis días
Manuel F. Romero Mazziotti -Argentina-
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