He empezado a sentirme desatado de ti, solo, aliviado,
metido en una soledad grata que me arropa del frío,
que me dice las cosas de una manera diferente, en clave,
con y sin café, aturdido al comienzo, mareado, golpeado,
con temor de sentirme en un ambiente nuevo, jamás vivido;
me propuse recordarte a propósito, sentarme por ahí,
soñar adrede contigo, no como los recuerdos que surgen
en la calle, en el parque, camino a la oficina, no, no,
recordarte, a propósito, pensar, ver todos tus detalles,
vivir tu voz, sentirla a mi lado, tus frases comunes, tu aliento
en mi cara, tibia tempestad, vida, ánimo, soplo al alma;
tu cuerpo a mi costado, tus contornos,
elevaciones y depresiones en sube y baja, capté el ruido de
tus pestañas, tus suspiros, tu risa, tus labios en la copa,
tu inconfundible manera de narrar los días o las noches,
te recordé tal y como te vi desde la primera vez, sin pausas;
es muy diferente recordarte cuando no quiero, cuando te metes,
haces a un lado todo y te enmarcas muy fuerte, con una
intensidad doliente, pero, me propuse hacerlo y lo logré,
pude recorrer casi todo, sin dolor, noté algunas cosas nuevas,
las fui apuntando, señalando, separando de ti,
las colgué una a una en el perchero detrás de la puerta,
las vi en conjunto, una fotografía tuya sin adornos, latente,
esa eres tú cuando te observo sin temor, sin dudas, sin sentir,
cuando no imagino no volverte a ver nunca más, y las noches,
vistas desde ese panorama, me son más llevaderas;
no quiero que los otros recuerdos, los que surgen abruptos,
sin aviso, esos que duelen, que a veces duran días, noches,
me vuelvan a dejar golpeado, sin aire, con la mirada perdida
paseando una calle que nunca termina, que se pierde,
que entra por calles repetidas, sin nadie, sin ti.
Del Poemario “Poemas de Un Amor Residual” de
Gustavo García Soto
No hay comentarios:
Publicar un comentario