Le pregunté a un serafín
¿qué era de aquel lucero
que brilla tanto en Madrid?
-es una ventanita del cielo-.
Una luz nació en la oscuridad
de un vientre ya casi olvidado;
vino a traer alegría a una vida
que pensó que todo estaba acabado.
Una luz nació de un corazón casi olvidado
vino a llenar con su vida
a un corazón mal tratado,
a una vaga ilusión casi perdida.
Dicha luz, vino de un mar de esperanza,
de un jardín casi marchito;
vino a remediar la añoranza
de algo perdido en el pasado.
Hoy brilla el sol en esa casa
para dos seres mal tratados;
esa pequeña, con su luz todo lo arrasa,
y con su presencia todo lo ha llenado.
Así, pequeño lucero,
te dicen: tu papá y tu mamá;
princesa, es tanto lo que te quiero,
que nos colmas de felicidad...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
No hay comentarios:
Publicar un comentario