sábado, 8 de septiembre de 2018

ESPEJO SOBRE LA PIEDRA


Chasquido violento
engarzado pendular en la otra orilla
donde la quietud bosteza lento
como queriendo devorar al crepúsculo
que de maduro a solas, cae.

Anochecer turbulento
hastiado de sinsabores superficiales
hasta cuando la adolorida campanada
seguirá incrustado con su eco descuartizado
en el mismo témpano del nevado.

Todo a rastras
se confunden: arroyos, vientos,
pajonales, caminos y manojos
incompletos de jazmines marchitos
con triturados floripondios de setiembre.

Sobre el mismo ara del sacrificio
donde quedaron esparcidas las hemoglobinas
allí mismo la cicatriz, el dolor
con sus gritos me trajeron tu nombre y con ella
arrullado me quedé dormido sobre estas piedras.

Relámpago instantáneo
te llevaste el canto de los vencidos,
y quedaron solo cenizas ahogándose
en las profundidades de los ríos donde
aprendí a delinear la inmensidad de sus ojos.

Orlando Ordóñez Santos 

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