jueves, 6 de septiembre de 2018

EL REENCUENTRO


¡Ay corazón, que vida fuiste!
Entre iguales resides,
para que jamás olvides
el amor que en mí existe
y va a ti si se lo pides.

Soy pasión, al ser tu fuego,
que acude cuando la llamas:
¡Brasa con la que inflamas
besos del artero juego
que en mis labios derramas!

Vida, que tan vivo dejas
el amor con que llenas
el aljibe de cuantas penas
acaban hoy con mis quejas:
¡De nuevo a vivir me condenas!

Mis entrañas, amor, oprimes
con ansias que mal resisto.
Gozos que, por haberte visto,
de pecados los redimes
y otra vez en pecar, insisto:

¡Me arden las dos palmas!
Tus pechos en mis manos,
queman los intentos vanos
de deseos conque calmas
mil instintos paganos.

Si a ti se pega mi piel
en ti pierdo la cabeza
quien, contigo, se despereza
del duro letargo infiel
por mejor mostrar su dureza:

¡Oh vida, aleja la distancia
que de nuevo nos reúne!
Pon la sábana que acune
en el lecho de la estancia,
Amor, a si mismo, impune.

Paco Aguilar i Espada

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