jueves, 6 de septiembre de 2018
CUANDO CORRÍAS TRAS LAS MARIPOSAS
En tu cara descansa el color de la amapola,
el color de abril, en el campo haya eco, oh apiadada;
cuando corres tras las mariposas en mayo,
el enjuto campesino te da la espalda,
de tus pies saltan los alegres grillos.
El muchacho que te recuerda te saluda,
y sumiso te pregunta por su olvidada voluntad;
sus manos nerviosas se mueven en tu atmósfera
el sudor es abundante en su frente.
Deja escapar sus pensamientos inconcretos
queriendo que tu notes algo, oh, buscándote,
le palpitan sus ojos pálidos en tu ser,
como luciérnagas que brillan de súbito.
Oh, recuerda el día ya lejano que te conoció,
la sombra apretada sobre la amapola;
tu cuerpo de espiga en que te recogías,
como una gota de rocío temblando también.
Pero se callan los viejos algarrobos,
y encinas de la luna allá a lo lejos;
vigila el algarin como un ladrón,
oh noche, mi alma está sobrecogida de preguntas,
desesperadamente de ti necesitan respuesta.
Oh alondra, las finezas del amado,
las finezas más dulces y más finas;
han de ser para ti, sol de la mañana, cosa pequeña,
porque el honor a ti resulta honrado...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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