Anoche soñé con mi niñez, volví a sentir el frío de las piedras, de las calles empedradas de mi pueblo bajo mis pies descalzos, volví a sentir el aroma de las flores del cafeto, y el aroma de la flor del naranjo, y sentir el arrullo de las quebradas y el aroma a tierra mojada de mi vereda.
Y en la madrugada el bramar de los becerros y las vacas en corral, y el olor a leche recién ordeñada...
Volví hacer el niño inocente de alma buena, que iba a la Iglesia por los dulces que nos daba el cura viejito que se dormía entre letanías, y nos compraba con sus dulces para que a su misa volvieran, se fue el cura, de las misas buenas y sotana vieja, tal vez con el hasta Dios se fue de la iglesia...
Volví a perseguir cigarras, para atarlas con cintas de colores hacerlas cometas vivas, volví a ver a mi madre en plena belleza, y a mi padre macho patriarca de mi tierra..
Volví a ver la niña que hacía volar mariposas en mi barriga, y me volvieron a sudar las manos, y a temblar las rodillas, y el deseo de volar como un pichón de águila por la pradera...
Y me encontré con las musas, eran jóvenes y eran pequeñas y en sus cuadernillos no habían tantos versos ni tantas letras... pero ya me seguían, y azotaban mi carcañal con sus fantasías... y les grité, no quiero ser loco no quiero ser poeta, y ellas se reían, y ellas se reían, y murmuraban, ya verá la vida de manicomio que te espera...
Y me volví a encontrar con mi perro.
¡PAQUE!
mi viejo can sin raza y sin pedigrí que me acompañaba al parnassus de las letras, ese que iba adelante por el camino pedregoso por si había una culebra, y hacerse matar si era posible, por defender a su amo que venía solo de la escuela..
Volví a sentir la fragancia de la inocencia, y ser novio de la mujer amada sin que ella lo supiera... y volvió la risa de mis amigos los juegos, el trompo la canica la Rayuela, y volvieron los gritos de mi profesora.
¡EMEY! Como una gallina clueca entren, entren mis niños a la escuela.
Dios si hay un cielo para maestros que ella sea la reina...
Que duro es despertar de una fantasia que no fue cierta, de un sueño que se anhela, y comprender que el que envejece es el cuerpo, el alma joven se queda...
Albaro Ballesteros -Colombia-
No hay comentarios:
Publicar un comentario