Siempre que puedas observa
el día que empieza o termina
Se ese ojo que mira
detrás de la cerradura
de la puerta que se cierra
Hay dos puertas
que jamás deberíamos de permitir
que se cierren
una es nuestro corazón
y
la segunda nuestra cabeza
Cuidado cuando ello pase
Espero que para entonces
cada uno de nosotros
sepamos
en donde o con quien
dejamos las llaves
Y de las llaves después hablamos
que las hay muchas
En la observación atenta
se ven las pequeñas cosas y
las muertes pequeñas
las que no se notan
sino es viendo con los ojos
de otros y de otras formas
Ejemplos
claros
los tenemos a simple vista
en un abrir y cerrar de ojos
en una sonrisa o en un enojo
Seamos como los gatos
curiosos
como los perros
que ven mucho
el más allá
que en bicolor
que en blanco y negro
Siempre habrá nuevas cosas por ver
y cosas viejas por ser vistas
En la plantita que desfallece
En el ladrido del perro que tiene hambre
En la mirada del chico que pide que no lo dejes
En los pasos temblorosos del anciano
que camina por tu calle
Un poquito de agua
Un hueso de pollo
Un abrazo confiable
Un ayudarlo a cruzar la calle
Es preguntarse
que necesita el otro que uno haga
sin que implique ninguna carga
sino un descargarle unos pesos de sus espaldas
En mirar más allá de nuestras narices
Eso es tener un ojo puesto detrás de la cerradura
de nuestra casa
de nuestro propio ego
Yo no juzgo a quien no lo hace
cadi quien tiene sus propias basuritas
metidas en los ojos
que no permiten ver mas allá
de nuestras vitrinas
Y habemos quienes tenemos
no una basurita sino una estaca
clavada en nuestras pupilas
Por eso siempre que puedas observa
el día que empieza o termina
Se ese ojo que mira
detrás de la cerradura
de la puerta que se cierra
Hay dos puertas
que jamás deberíamos de permitir
que se cierren
una es nuestro corazón
y
la segunda nuestra cabeza
Cuidado cuando ello pase
GILDARDO CARRIÓN
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