El camarero sin querer me mancha
con macarrones; es guasón el jeta
poniéndome su mano en mi chaqueta
y de un zarpazo brusco me la ensancha.
Me dice que la limpia y me la plancha;
yo le contesto tranquila y discreta
ocultando con calma mi rabieta,
porque mi educación es de mente ancha.
Se me quitó de pronto, tal berrinche,
cuando vi la paella valenciana:
es el plato que a mí me gusta mucho.
Espero que mi estómago no se hinche
con los granos de arroz, tan de mañana,
más, helado de fresa en cucurucho.
María Sirena Matrí Mar -ESPAÑA-
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