Hoy he cargado a Miguel
en mi cabeza,
que está por reventar
como en otro tiempo,
camino de Orihuela.
Hoy he cargado
sus cabras y proezas
sus pantalones
de rudo ruiseñor.
La risa de su barro
que lanza relámpagos
de amor,
por sus ventanas.
Hoy he cargado
su celda todo el día
como hijo futuro de su muerte.
Armando Orozco Tovar -Cuba-
Publicado en Centro Cultural San Francisco Solano
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