martes, 7 de marzo de 2017

ERRAR


Errar un poco loco, por los caminos de mi pueblo,
haciendo versos, pasa la noche,
bien cuando la luna llena claro alumbra
y a los enamorados perturba
o la razón o el corazón...
inspira y el verso procura,
es cuando aumenta su amor y su locura,
bien caminando en la noche oscura,
igual nombrándola, la augura
canta alto, cual gallo madrugador,
subido en lo más alto, en la cumbrera del gallinero
o en la alambrada, a sus amantes gallinas,
desde el poste escogido, el primero
caminando despacio, va el loco Ángel Ignacio,
cantando sus versos que brotan alados,
desde lo más profundo de su alma exhalados,
hasta ya avanzada la madrugada,
y sueña con encontrarla
y más con abrazarla, por ahí, en predios de La Concordia,
o por los lados de la Unidad Vecinal,
o en la misa del Ángel, o en aquél recordado patio
de la granja El Carmen, sin par,
donde tanto la ofrendó sus amores igual,
acompañado del rocío temprano de invierno o verano,
y del frío bajado de la Loma del Viento,
del murmullo de la cascada Chorro del Indio,
de las nieblas fabricadas en la Loma de Pío,
y abrazarla, y besarla y amarla tal,
como saben amarse el primer rayo de sol,
en el amanecer, con su amada alborada.
De mi andar, por los caminos de mi pueblo.

Angel Ignacio Chacón Aquino

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