sábado, 27 de febrero de 2016

RETORNO A LA POESÍA


Lloran cuatro silabas agotadas
por el flanco izquierdo de sus pupilas,
pregoneras severas de la insolencia,
expiran sus lágrimas
por las esquinas de las mejillas,
en un valle pálido y frío
calcinado por ellas en cada amanecer.
¡Cuántas veces me encontraré escéptico!
Regresa un estilo con oficio,
dormida oscuridad que pertenece a mi vida
tarea panorámica de sueños
rango entre sabio y céfiro aire,
durante su ausencia
a cada orilla de mis pupilas
se tornaron de rojo las playas de ese mar
con mis alegatos a una heroína.
Ella desolada ha anidado
venosos versos con sus antistrofas
junto a los presagios del aserradero,
es allí donde los epodos libres
pulen y rehacen homilías
de una sangre de nuevos versos,
sublime trueque con acordes de polifonía
en un deambular de palabras
y el semen de su orgasmo como flagelo.
¿Qué pieza de la expiración
desde el testamento de una alegoría
cicatriza sus heridas sin poesía?
Sobrevivía en un ignorante sauce,
antaño su tribuna,
imágenes vagabundas,
más tarde escofina de sus propias venas.

Manuel Vílchez García de Garss

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