jueves, 4 de febrero de 2016

LA MAÑANA


La primera vez que escuché pájaros cantar
en el patio interior de un bloque de pisos,
me asomé al hueco que me dejaban
los visillos de la habitación
que no era mía
y supe que no haber dormido en toda la noche
mereció la pena
si los amaneceres son esos gorjeos
que renacen y fluyen,
renacen y mueren.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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