martes, 22 de septiembre de 2015
ENCRUCIJADA
Tu espíritu sensible,
tu lado humano,
tu perfil vulnerable,
y la razón enternecida
de tu gran corazón,
cuál estilete lacerante
con sutileza te recuerda,
que no me debes amar,
que no te debo querer,
que debería de ti libre ser
y de tu amor escapar
Que debería
por mi propio bien,
buscar otro querer,
que libremente me ame,
sin ambages ni tabúes,
sin subterfugios,
ni impedimentos,
y que no tenga el lastre
de un pasado,
ni un ayer que desatar.
Dices que
por amarme tanto,
quieres verme feliz
en brazos de otro querer.
Puede que tengas razón,
puede que no,
pero a quién
le hago daño
con quererte?
Y tú, a quién sacrificas
por tu altruismo?
No es solamente a ti?
No eres tú
quien más se perjudica?
Acaso no juramos
amarnos siempre,
allende de la tumba?
O es que el juramento
ya se te olvidó,
y sólo lo recuerdo yo?
Nada te pido para mí,
nada te exijo del porvenir,
tan sólo disfrutar tu amor,
en el presente llamado hoy.
Tan sólo seguir queriéndote
para ofrendarte mi amor.
Este inmensurable amor,
que cada día se desborda
esta hermosa pasión
que día a día nos abraza
y enciende nuestras quimeras,
es como una sutil
y bella melodía,
una elegía hecha poesía.
Tengas o no tengas razón,
sabes bien que mi corazón,
nunca jamás semejante
proposición aceptará.
Cuán grande es el trozo
de vida que nos queda?
Ya hace mucho que di
con la cresta de la ola,
hace mucho que alcancé
el punto de quiebre
y raudo voy
pendiente abajo,
mientras tú estás de subida,
nada me detendrá,
sólo tu amor atenuará
y amenguará la
inevitable caída,
y pospondrá por breve
tiempo lo inevitable.
Sé que me amas,
me lo has demostrado
hasta la saciedad
y también sabes
que te amo con la audacia
y fiereza de un lobo gris
en celo y de ti enamorado,
cauto y sigiloso,
debo tener cuidado
y cuidar del más grande
y único amor de mi vida,
que en este último
tercio a mí ha llegado.
Vaya bonita manera
de querernos y amarnos,
con toda el alma,
sufrimos
porque estamos juntos
y sufrimos
porque
no podemos separarnos.
Somos felices
al estar juntos
somos felices
al estar separados.
Por eso hoy con la luz
del nuevo día,
tú eres una vez más
la luz del alba mía.
Ámame como si éste
fuera el último día
de muestras vidas,
ámame como si fuéramos
a vivir para siempre,
ámame como me amas
así dulcemente,
así tiernamente,
pon tu mano en mi pecho
y siente su palpitar
verás que mi corazón
no miente y que te siente.
Tú y yo somos
marionetas del destino,
recorremos juntos
el mismo camino,
al llegar a la encrucijada,
¿qué camino elegimos?
Estando tú y yo juntos,
acaso importa ya
qué rumbo elegimos?
Si podemos permanecer
y avanzar juntos,
el uno al lado del otro
tras un mismo destino.
George Rivas Urquiza -Perú-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario