domingo, 6 de septiembre de 2015
EL TREN DEL ÉXODO
Marcha el tren con tal premura
que pronto llega al llano.
Ve feliz la estación primera,
mas al sonar su pitido,
masas ingentes aparecen.
Éxodo que recorre los andenes
y gentes en los carriles.
Andan, corren, patean.
Apeadero de penas lleno.
Loca dispersión de una colmena.
Serpiente de acero que grita.
Quiere avanzar y no avanza.
Marcha lenta abarrotada
con manos que se alzan
afuera, adentro…
¡Ventanillas abiertas!
Gritos de dolor y furia.
Los que quedan desconsuelo.
Un niño se aferra al último hierro.
La máquina lo arrastra
al son de su silbido.
Sajan los caminos
entre encinas colosales,
soldados cientos.
Ruidoso tren cercado.
Silencio en los asientos.
Cadalso enlutado
de un éxodo obligado
con un ayudar lento
de países soberanos.
Ana María Lorenzo
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