domingo, 6 de septiembre de 2015

EL AFILADOR


Traía el aire un zumbido
un ruido extraño, conocido
pienso, oigo, miro, veo...
música de armónica, fluyendo.
Como un grito de ayuda
una sonata de llamada
¡el afilador, quiere trabajo!
viene buscando... utensilios.
No recuerda el hombre, su edad
no reconoce estas calles
nadie acude a su llamada
gente joven, no le conocen.
Las tijeras de las modistas
¡tienen un uso, tan mínimo!
pocos cosen… el consumo
tan solo algunos botones
algún dobladillo de pantalón.
Vieja motocicleta le acompaña
la piedra de afilar adosada
rueda con el motor en marcha
mientras alguna chispa, salta.
Una anciana, lo reclama
le lleva un negro paraguas
tiene rota alguna varilla,
también las tijeras de cocina...
Oficio callejero en extinción
más errante el viajero vuelve
no tiene cobijo, ni subsidio
eso se llama gajes del oficio.
De nuevo se oía la armónica
marchaba, contento, el hombre
seguía como el peregrino,
buscando atajos antiguos.

Mª Carmen Palma 

No hay comentarios:

Publicar un comentario