domingo, 6 de septiembre de 2015

DÍA FESTIVO


Miro por la ventana. El suelo está mojado.
El cielo cubierto y la calle en silencio.
Una fina lluvia cae sobre el asfalto.

No hay actividad. Todo está parado.
No es la lluvia la causa sino el día festivo
que interrumpe toda actividad laboral.

Puertas cerradas. Camiones descansando,
hasta que el trabajo se reanude.
Mientras, el cielo sigue cubierto.

Pero tengo que irme y caminar bajo la lluvia
buscando un tren que me sirva de cabalgadura
hacia un santuario del arte moderno.

Allí la inmensidad me empequeñece y sorprende.
La imaginación que se ve en cada sala
demuestra la capacidad del hombre para crear

formas utilizando los más variopintos materiales,
que a veces no somos capaces de entender
porque nos hayamos a mucha distancia de los genios.

Tras tres horas de gozar con la creatividad
de nuevo volví a la realidad
del río que fluye hacia el mar

y de la gente que bebe y come
en una pequeña y vieja tasca
un pincho tras otro de apetitosos sabores.

JOSÉ LUIS RUBIO

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