Ya es de madrugada, y el silencio envuelve
mi habitación… te estoy pensando con el
corazón te imagino acostada en tu cama
soñando y suspirando con la calma que
caracteriza tu sonrisa al imaginarla...
Sin saberlo en estos momentos irrigas
mi interior, haces que apresure en
desdoblar mi alma e ir a tu lado, y
cultive esas flores que te encantan
una a una, a tu alrededor, dejarte versos
en sus pétalos y sentarme junto a ti, sin más...
desafiando mis propios temores; aprecio la
emoción de los latidos, que justifico, para ir a ti
y robarte un suspiro, tomar tu mano llevarla a
mi rostro y sentir una caricia mientras sueñas…
así también, justificar, esta mágica locura, que
desafía a la misma alucinación y en consciencia
abierta, sentirnos con agradable temperatura.
Somos dos niños miedosos…
quienes llevan dulces, en las manos, y, en su encuentro
comparte esos detalles … con una ternura honesta
en sus argumentos... Me acompaño de ti, mientras la
soledad está aquí; siento extrañarte; pero no lloro de
tristeza, es la palpable prisa por conocerte... pensarte
tanto a veces es cruel, porque, simplemente amanecerá.
No puedo mirarte o escucharte, cuando tanta falta me
haces... son lapsos, que reaccionan por emoción, no te
sientas mal, si en algún momento he de llorar... es parte
de un don muy bello que me envuelve, me llena, y tengo
muchos, como también defectos; también tengo nobleza
y un sumo respeto por el temor, son leyes, de paz y ensueños
logros de realidad... Duerme amor, estoy recostado a tu
lado, protegiéndote del frio viento, con el ser… te cobijaré
entre mis brazos, sueña lindo, aquí estoy, siente mi corazón.
Del libro Diario de una ilusión de
Enrique Arana Jáuregui -Perú-
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