Profana un silente cierzo
sobre tu azuloso rostro terso
grácil como lunas de porcelana
abatidas en una amalgama
que silva entre brunos y cerezos.
Ataviados a los otoños en tu piel
de argente brillo sabor a miel
que inmola tu frío beso áurico
ingravida te elevas en mi amor volcánico
y el sol languidece en mis mañanas.
Como estupor en el desván me escaceo
y desvanesco en tus recuerdos grisáceos
en soledades seculares con luces plateadas
se vierten sobre mis lágrimas tus desvelos dorados
en los otoños de tu piel ahítos en sus vendavales.
como profusa polarización de las hojas
en celditud sensible tus rocíos me remoján
sobre la hierva densa el inframundo se condensa
con las nieblas y las briznas de las flores espesas
fluyen gotas rojas. y el corazón se entumece.
Bruno Nash Arias -PANAMÁ-
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