jueves, 17 de julio de 2014

MI ABUELA ERA NIETZSCHE


Un hombre sentado en una mecedora asomado al público

HOMBRE:

Sí, recuerdo a Enriquito el niño de un matrimonio vecino de casa de mi abuela. Le bajaban sus padres cada tarde cuando se iban a emborrachar y luego a molerse a puñetazos. Los gritos llegaban a nosotros por el deslunado que daba a la cocina de mi abuela. (Pausa.)
Aquel niño se refugiaba cada tarde en la vieja alacena donde también respiraba, enjaulado, un conejito. Enriquito se escondía en la vieja alacena como buscando consuelo en el conejo, como contando su dolor al conejito. (Pausa, asiente.)
Entonces un día mi abuela para distraerle de los gritos de sus padres sacó a los dos de su escondite, le cortó la cabeza al conejo ante sus ojos y al fin pudimos salir todos a jugar.

Jesús García Cívico (España, Valencia)
Publicado en Los Cuadernos de las Gaviotas

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