En las manos de un niño cabe todo:
Desde la ilusión infantil que, por no saberla precisar, es todo cuanto ve: desde el perrillo pequeño que pasea con su dueño, al movimiento de las hojas caídas de los árboles en otoño, o el beso que le da su
madre cuando lo arrulla entre los brazos. Todo es ilusión y curiosidad para él; hasta el resplandor de la
luna en el firmamento
Lo que muestra esta foto es el rostro de satisfacción cuando tiene entre sus manos algo que ha estado luchando por obtenerlo, es como el trofeo a la constancia hacia ese objeto que quería conseguir.
Quizás en un futuro este mismo niño, gracias a su constancia e ilusión consiga una situación consolidada en esta vida terrenal, siendo verdadero pilar por el que se forme un hogar lleno de valores espirituales y humanos, cosa que tanto estamos necesitando.
José Magdaleno (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 17
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