viernes, 18 de julio de 2014

LA RUECA


Hay un reclamo de lógica perdida
en la espalda del viento.
Un reclamo de espacios y de ciencias
en la infinita sabiduría de las rocas.
Como nave cristalina el tiempo
reviste la preciada desnudez de la tierra
y los profanos hijos del ancestro
se pintan de colores
y se visten de espejos nunca vistos.

Y hay otras tantas formas de huir.

Hay un llanto esmeralda
acariciando la tibia mansedad de la montaña,
viene el mineral con su verdad a cuestas.
Alguien descompuso esas semillas
y creyéndose sabio les dio una cifra,
y cifra y letra
formaron extraños parásitos de papel
que no sacian nuestra honda sed
de invitados sin regalo.

La claridad brota de viejas filosofías no escritas aún,
los astros nada saben de palomas ni de credos,
pero el suelo ha dado flores e insectos
y sin contarnos nos envuelve en silencio
y a él volvemos.

Hay otras tantas formas de huir.

Objeto de grandes pensadores
con grandes cerebros y fortunas,
y profetas, magos, monjes e ingenieros,
objeto de inútiles pisadas, de invasiones,
de colonización,
de intrépidos periplos
alrededor de qué o de quién,
de formas y dibujos, de forzados cambios,
y de lluvias atómicas que nada saben
de núcleo ni de átomo.

Por eso el suelo aguantando no es sed
y es amparo,
sin embargo el gemido asoma en el desierto
y el grito en el volcán.

¿Quién me dará una almeja y un balde de arena?
¿Quién me enseñará a no saber nada?

Y otras tantas formas de huir.

RICARDO RUBIO
Publicado en el blog ricardorubio

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