...un campo precioso
vi al amanecer,
rozaba el sol las blancas
campanillas mientras reían;
apresurado el corazón
ante aquel encanto de Dios
subíamos las solitarias lomas
que me alimentan siempre.
Las llevo en mis venas.
Juliana Mallén Matarranz -España-
Publicado en la revista Oriflama 23
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