domingo, 9 de febrero de 2014
OQUEDAD
Parte de mí resbala, posesiva,
sobre tus entrañables humedades,
abriéndose las blandas cavidades
de tu hospitalidad copulativa.
Tienen labios de miel, y me cautiva
su callado monólogo. Te evades,
y regresas, y en éxtasis me invades,
y me llevas, te llevo, a la deriva.
Danza de dionisíacas bacantes
y sátiros lascivos, practicantes
de exóticas, profundas conexiones.
Eres ellas, soy ellos, cuando exploro
tus vivas oquedades, cuando el coro
de tus jadeos se une a mis fricciones.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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