sábado, 8 de febrero de 2014

LAS TENTACIONES DE SAN ANTONIO


El agudo suspiro del mundo
se manifiesta en encuentro
de odios infundados.
Tormentos de palabras…
Desespero espiritual…
Agonía eterna…
El origen de nuestros demonios,
aire fresco que inquieta los sentidos.
¿Cómo la carne es tentación
cuando goza de tan delicada belleza?
Sacrificio de santidad,
olor a sacralidad en lenocinio.
Las bestias crapulentas,
reverberan de mundana experiencia
penetrando las duras capas de lo incorpóreo.
El espíritu no quiere escuchar al cuerpo
deseoso
ardiente
hambriento de comerse con la vista
al tabú milenario…
caída irremediable del ascetismo.
Deseo incontrolable
de embotamiento,
Calcinación fatal
de luceros perdidos…
Mares de claroscuro.
Razón primigenia
Engendrada de la incapacidad
Insoportable de ser.

Mauricio Berrio Arismendy -Colombia-
Publicado en la revista Delirium Tremens 9

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