martes, 18 de febrero de 2014
INQUIETUD
Quizá esta noche venga a verme Tomás, mi amigo de siempre, al que un día traicioné o al menos eso creí por lo qué me dijo él. De vez en cuando aparece, se presenta de improviso, no llama, tiene llave de mi casa. Me alegra mucho "el verlo" y me da preocupación, pues no sé si me ha perdonado o si sólo lo que pretende es jugar conmigo al juego del sí y el no.
Estoy hablando en voz alta, aunque para mis adentros sé que nadie debe escucharme, pues son asuntos muy serios los que uo he de resolver y nadie lo debe saber, sólo mi superior inmediato y que además es mi amigo...¿o quizá es mi enemigo?, Tomás.
Si yo le contara a alguien mis descubrimientos quizá comenzara, ya, a ser reconocida y admirada por toda la humanidad, pero este es un secreto que no devo desvelar, pues el alto y trascendente encargo que se ma ha hecho, la lata responsabilidad y confianza que en mí han depositado, unido a la importancia del trabajo, me impiden darlo a conocer, pues he de ser fiel al que tan alta encomienda me entrega y en tanta consideración me tiene.
A Tomás, hombre importante de los Servicios Secretos del DISEC, lo conocí de estudiante, al principio nos hicimos muy amigos, luego él se enamoró de mí, o eso creí. Él sabe de mi valía y a mí me encargó esta alta misión, misión que su departamento de Estado le encomendó, la de qué encontrara a la persona capacitada, idónea, para resolver el caso que a todo el mundo afectaría, y, para bien o para mal, que sólo las autoridades conocen, además de Tomás y yo; asunto este del que me he de dar prisa en resolver, pues los enemigos del sistema también andan tras de él.
Vamos acrear un sistema nuevo y revolucionario, en el que a partir de un punto lograremos la cuadratura del círculo; ya casi lo tengo resuelto, estoy a punto de lograrlo, pero tengo miedo a terminarlo no sea que al acabar a Tomás no vuelva a ver; entretendré mi trabajo y, además, ¿Tomás no había muerto?, eso me dijo otro amigo...¿Tomás ha muerto!...victima del VIH...no, no ha muerto, le dije yo. Pues vien mucho por mi casa, cuando quiere aparece y cuando queire se va, y yo no puedo hacer nada, él hace su voluntad, y yo ya no sé si lo odio o amo: parece que prepara su venganza o quizá me ha perdonado, mi obsesión va en aumento; he de terminar mi trabajo, pues se va pasando el tiempo y si no lo acabo pronto Tomás se sentirá defraudado y me retirará el encrago, y a otro se lo dará, ¡mejor!, pues, yo ya no puedo más, este trabajo encargado no debí nunca aceptar, acabará con mi vida, aunque no pueda dejarlo. Cualquier noche de cualquier día Tomás volverá a mi casa y entrará en mi habitación a preguntarme por el trabajo, sí, ese, el del punto y la cuadratura del círculo; ya lo tengo todo preparado, la solución he encontrado, sólo me falta resolver un asunto y es el de la coordenada logarítmica cien, que en las tablas no aparece, haré una interpolación y con la ayuda del binomio de Newton, los número complejos, y si consigo resolver la integral, entre cero y infinito, de la ecuación de la circunferencia y, además, cercenarla, sin llegar a romper la cuerda para lo que habré de aplicar la transformada de Laplace y, justo por los cuatro puntos cardinales, con lo que tendré resuleto el problema que me lleva de cabeza noche y día, día y noche, sin parar.
Y una vez que haya resuleto el encargo que Tomás me hizo, obtendré, sin duda, fama y dinero, reconocimiento pleno...
Y, ¿Tomás me perdonará?, ¿reconocerá y constatará el valor qué yo tengo?...¿Recuperaré su admiración?...¿Seré admirada, y querida, por toda la humanidad?...Nadie sabe mi secreto, pues, el de mi doble vida dedicada a estos asuntos tan complejos, es un secreto importante y sólo lo sabe Tomás, y nadie más lo ha de saber; traerá cambios importantes para la humanidad entera en mejora de la vida. Y dados mis amplios conocimientos y mi dedicación a resolver el problema, cuándo llegue el momento de mi éxito se dirá a todo el mundo y famosa yo seré: mas, hasta entonces, nadie lo debe saber, pues.
Julio Guzmán Sanchis.
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