(para P.A. en el último día de 2006)
Fue noche de sargazos
y culebras,
de sangres inmoladas para la lluvia
en tiempos de corazones sin ojos,
de ojos sin bocas,
de bocas sin lágrimas con las que redimir
el miedo.
(La mujer
se desnudó de carnes trémulas
en el amanecer del día:
rompió
el cristal agudo
de los dolores de siempre)
Esperó a la mañana
con la voz seca de delirios,
acariciando un sueño de rosas y espinas
perdido en las sombras de la noche,
descerebrando el dolor sutil
de los cocodrilos inútiles.
(El odio pudo con el despertar
de las promesas, y el olvido
se tornó azul
entre los dedos de la sangre:
heridas de un alacrán
en el costado del agua)
La mujer olvidó su sexo antiguo
para asesinar el vacío...
Luis E. Prieto
Publicado en el blog escribidor
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