Libérate de condenas, tu melena,
nademos en el río de agua fresca,
quédate con los zarcillos y las medias,
que el aire acaricie tu pelo
y el sol dore tu piel morena,
que envidien a mis manos
cuando sienten tu piel y mi presencia,
las piedras se arremolinan
para que pasees por ellas
y ver tus largas piernas,
en el agua reflejo de sirena,
embeleso de mis ojos
tu vestimenta, zarcillos y medias…
El río desvirga intenciones,
deseos en el agua,
perfume de flores,
las ondas arrullan tu ombligo
y, mi boca se ciñe a tus senos
como lagrima a las penas,
el río mana silencios
con el agua de la fuente,
tu cabello seda
en la orilla de los manantiales...
LOLA WIZNER Y FERMÍN JESÚS VADILLO
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