sábado, 22 de febrero de 2014
ALMAS CONGELADAS
No es el amor, es la pena.
No es el espíritu, es el alma
y la certeza de ser un condenado.
Todos atienden su instinto,
se pierden en la luz o en la neblina
y en el silencio que oculta aquellas voces.
Tendré mis ojos serenos.
Por cada lágrima suelta
habrá un rebaño de almas congeladas.
Gonzalo Salesky
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 38
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