jueves, 26 de diciembre de 2013

SÚPLICA A MI MADRE


Es difícil decirle esto con palabras de hijo
a quien muy poco me parezco en el corazón.

Tú eres la única en el mundo que de mi corazón
sabe lo que hubo siempre, antes de todo amor.

Por eso debo decirte que es horrible saber:
es dentro de tu gracia que nace mi angustia.

Eres insustituible. Por eso está condenada
a la soledad la vida que me has dado.

Y no quiero estar solo. Es infinita mi hambre
de amor, del amor de cuerpos sin alma.

Porque el alma está en ti, eres tú, pero tú
eres mi madre y tu amor es mi esclavitud:

He pasado la infancia esclavo de este sentido
alto, irremediable, de un compromiso inmenso.

Era el único modo de sentir la vida,
el único color, la única forma: ahora se acabó.

Sobrevivimos: y es la confusión
de una vida renacida fuera de la razón.

Te suplico, ah, te suplico: no te mueras.
estoy aquí, solo, contigo, en un futuro abril…

Del libro Poesía en forma de rosa de Pier Paolo Pasolini -Italia-
Publicado en la revista Estación Quilmes

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