DEUDA Y SOL.
Debemos encausar nuevas propuestas para los caídos
Que navegan sin respuesta.
Aun en los capítulos del destino me anuda
El hielo enrarecido de otros tiempos.
Algún viento de hoy me acusa por no haber tenido alas,
Ignora que estoy aquí, altamente vivo,
Con la ansiedad llena de imaginación,
Estado de claridad que sucede, señora
Y fortuita dolencia del espíritu latiendo.
El sueño amarillo, erial de los vivos,
Ciertamente mis pies me llevan
Y mi doquier advenidad busca instinto y huella.
Tiempo entre los candelabros,
La hora suculenta se derrite.
Que navegancia y desván, mar sin olas preso y vivo?
Espumas solemnes donde el paisaje
El paisaje sube sin escaleras
Y el orgullo da flor de espera.
Donde nadie puede impedir el destino nocivo,
El que quiere padecer su dolor propio.
Hoy para tantos días eso es lo que nos queda.
Belén Aguilar Salas -Costa Rica-
lunes, 9 de diciembre de 2013
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