Sentada en la escalera
de la fría entrada
de mi casa.
Comencé a deshojar
tus rosas blancas
aquellas que me dejaste
de despedida.
Aquella madrugada
cuando partiste
evaporándote en el aire
sin decirme nada.
Uno por uno con un beso
sus pétalos arrojo al viento
esperando que lleguen a ti
con mis ruegos.
Te fuiste sin decir adiós
no sé si volveré a verte
tus flores se están marchitando
así como tu amor se desvanece.
Diana Chedel -Argentina-
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