Tú, yo, nosotros,
suspirábamos de impaciencia.
Él, tú, vosotros,
respirabais con dificultad.
Yo, él, ellos,
suspiraban de amor.
Relajados controlemos la respiración.
Dejemos que el aire penetre
lentamente en los pulmones.
Respiremos cuando aún tenemos tiempo
el poco aire puro que queda.
Mañana puede que sea tarde.
JOSÉ LUIS RUBIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario